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dijous, 23 de gener del 2014

Resiliencia







Las personas tenemos esa maravillosa capacidad humana de asumir situaciones límite con flexibilidad y saber sobreponernos a ellas. De todas maneras, no todas las personas poseen el mismo grado de afán de superación, ni la misma ilusión para poder proyectar un futuro con esperanza y abundancia. Este fenómeno llamado resiliencia, ha dado mucho de qué hablar en los últimos tiempos y es sabido que depende del tipo de ambiente en que las personas nos hemos desarrollado.

Es en las primeras etapas del desarrollo humano donde se forjan las bases para el desarrollo psíquico adulto. De esta manera vemos cuán importante es que l@s niñ@s desarrollen una buena inteligencia emocional, más allá de la cognitiva, relacional, motriz, musical, etc. Una gestión de sus emociones les va a posibilitar se más creativ@s delante la Vida misma y desarrollar una mayor capacidad resiliente, y eso empieza por la gestión de las emociones en el seno familiar.

¿cómo me relaciono con mis emociones? ¿me permito expresar de manera sana lo que siento? ¿hay algunas emociones "prohibidas" en mi hogar?

Todas estas son preguntas que deberíamos hacernos y clarificar antes de empezar con la interacción persona a persona. 
Para l@s niñ@s, las personas adultas somos ejemplo y modelo en su desarrollo de habilidades, y bajo mi criterio es básico que sepamos identificar qué proyectamos en cada momento, cuáles son nuestros introyectos e identificar de dónde viene ese concepto, prohibición o idea fijada, saber si realmente creemos en ello y poder elegir conscientemente quedárnoslo o descartarlo. Cuanto más conscientes seamos de nuestra influencia en las demás personas, de como acabamos viendo en los demás aquello propio que proyectamos, más libres de carga estaremos en nuestra interacción con el entorno y estaremos abiert@s a percibir un mundo mucho más amoroso. 

" Abrir la mirada a la aceptación de como somos es abrirse a tomar la Vida tal como es, tal como viene, con reconocimiento y agradecimiento de lo vivido"

Permitir a l@s niñ@s ser ell@s mism@s es el gran reto de quienes abogamos por una educación respetuosa. Y sabemos que ésto pasa por conocernos a nosotr@s mism@s en profundidad para así poder identificar de qué color son las gafas con las que miramos al mundo en cada instante. Es así, en estas condiciones de aceptación y conciencia, como l@s niñ@s pueden explorar y ser acompañad@s en el camino de desarrollar sus habilidades emocionales. 
La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo que la Vida puede conllevar. Es importante que l@s niñ@s, ya desde edades tempranas, tengan vinculaciones afectivas que les aporten seguridad, que puedan encontrar el sentido de la Vida, que descubran sus propias capacidades, exploren la manera de relacionarse con l@s demás y encuentren un entorno seguro donde poder potenciarse.Todos estos factores contribuyen a la formación de un autoconcepto y una autoestima sanas que les van a proveer de una fortaleza interna y de una confianza en los ciclos de la Vida, herramientas indispensables para el logro de una actitud resiliente durante su desarrollo madurativo. 

¿Cómo podemos contribuir las personas adultas a la construcción de este proceso?




 Desde mi punto de vista, estos tres atributos del YO tienen una correlación directa con tres de los cuatro pilares del desarrollo óptimo del ser humano que son necesarios para tod@ niñ@ en sus edades primeras: seguridad, reconocimiento y vinculación, autonomía.
  
YO TENGO: desde su concepción y hasta que es capaz de valerse por sí misma, la persona necesita sentirse segura y protegida. La protección por parte de las personas adultas posibilita un espacio de contención y apoyo para sentirnos relajadas en el proceso del vivir; son l@s adult@s quienes guardan por nuestra seguridad, quienes nos abrazan con la intención de establecer un vínculo cercano, seguro y necesario para la supervivencia, ya que si no existiera este instinto de apego, moriríamos por marasmo. La seguridad permite al niñ@ estar abiert@ a la Vida, con la tranquilidad que su supervivencia está cubierta por alguien que sabe sustentarla. Es así cuando la creatividad aflora en todo su esplendor, puesto que la actividad cerebral no se ve ocupada por un arousal activado constantemente en pro de sobrevivir. El niñ@ se ve ofrendado de su máximo potencial de Vida para crear y explorar aquello que a lo que su deseo le invita.

 "El vínculo humano es una necesidad esencial del ser humano"   

YO SOY/ESTOY: el autoconcepto es fundamental en la construcción de la propia identidad como personas, y contribuye de gran manera en la elaboración de nuestra autoestima. Es por esto que l@s niñ@s necesitan ser reconocid@s y sentirse vinculad@s a personas amorosas que l@s tomen, l@s acepten y l@s miren por lo que son. Si esto no se da en su entorno, l@s niñ@s inician una escalada para ser vist@s, observad@s por las personas adultas, y es aquí donde se generan las archiconocidas llamadas de atención. Es básico remarcar la importancia que tiene la mirada del adult@, cómo miramos a l@s niñ@s, qué les transmitimos, si somos capaces de irradiar una mirada neutra y amorosa; o si por el contrario tenemos prejuicios y concepciones fijas y dogmáticas del mundo que nos rodea y así se lo transmitimos. 

"Cuanto más abiertas estemos a dejarnos sorprender por la capacidad de l@s niñ@s al categorizar todo lo que les rodea, y cuanto más capazes seamos de tener esta mirada y esta escucha amorosa y activa que los reconoce como personas íntegras, más ell@s se sentirán reconocid@s por las personas adultas que les rodean y no tendrán que perder su tiempo y energía en inventar estrategias para ser vist@s, la mayoría de las veces a costa de dejar de ser lo que realmente son, para acabar siendo aquello que l@s adult@s acatamos y aplaudimos."


 YO PUEDO: l@s niñ@s marcan su propio ritmo de desarrollo. Aunque el parámetro de la edad se correlaciona a menudo con cambios de etapa, existen procesos de Vida que, según el niñ@, pueden dilatarse en el espacio. El concepto de autonomía genera mucha controversia. Desde Acompanyament Familiar, creemos que un@ niñ@ desarrolla su autonomía cuando se le respetan sus propios ritmos en su proceso de Vida; cuando no hay un deso impuesto desde l@s adult@s para que alcanze ningún objetivo, sinó que se acogen y se da espacio a sus propios deseos, a la vez que se posibilita el entorno físico para que puedan realizarlos.

"Si partimos de la base que los seres humanos somos autopoiéticos -nos hacemos y nos regulamos a nosotr@s mism@s- entonces debemos confiar en que l@s niñ@s que tengan un entorno de crianza amoroso, respetuoso y sano, van a expresar su deseo en cada momento, cultivando así su estado de autonomía."


Centrarnos en sus habilidades y en sus capacidades, en lugar de señalar sus carencias o defectos (que también habría que analizar qué ojos estamos usando para definirlos de tal manera) aporta confianza y satisfacción en sí mism@s. Si logramos, como adult@s, proveer de un entorno físico y humano favorable para su desarrollo, estaremos posibilitando la fijación de estrategias resilientes para el resto de su Vida.


dissabte, 7 de desembre del 2013

La necessitat autèntica de la vinculació i el reconeixement






Els éssers humans necessitem establir un aferrament sa per poder construir una visió del món afable i segura. Si no construïm aquest vincle, veiem el món com un espai on sobreviure-hi més que viure-hi; estem en alerta constant i gran part de l’energia que això ens pren, deixa de ser emprada en expandir la nostra capacitat d’aprenentatge i de crear milions de connexions neuronals que formaran, posteriorment, autopistes per on circularan les nostres habilitats, emocions, coneixements, etc. És a dir, que la vinculació sana i forta és essencial també en aquest procés d’acompanyament als infants, ja que els permet crear una realitat externa prou estable i confiable, alhora que possibilita un terreny fèrtil en el moment de mirar endins i crear una pròpia imatge i autoconcepte.

L’autoconcepte és fonamental en la construcció de la pròpia identitat com a persones, i contribueix de manera desmesurada en la pròpia autoestima. Si tenim un bon aferrament incial, i percebem l’entorn i les persones que ens rodegen com quelcom obert a interacció, ens anem obrint progressivament i anem establint contactes i vincles que ens van donant feedback. Amb un lloc segur on retornar quan el món extern se’ns fa massa, anem creant una confiança interna de qui som envers l’altr@, qui som envers allò conegut i lo desconegut, envers nosaltres mateix@s, etc. Anem creant un ventall de “jos” reals, alhora que anem inventant “jos” possibles en el món del joc simbòlic. L’autoconcepte s’enriqueix, varia i es flexibilitza com més experiències tenim; i quant més seguritzades aquestes són, l’infant més segur se sent i explora un ventall més ampli de possibilitats, expandint així les variables que sorgeixen al posar-se davant noves situacions a les que trobarà noves maneres de resposta. Aquí apareix la creativitat com a tret essencial (no exclusiu) dels éssers humans, la capacitat de crear nous camins davant experiències noves, que aportin una major comprensió del món i un despelgament de les capacitats internes. M’agradaria aquí fer referència al concepte de Maturana & Varela (biòleg i filòsof respectivament) que van engendrar per donar nom a aquesta capacitat de tot organisme viu, des del unicel·lular fins al ésser més complex –ésser humà- de fer-se a sí mateix i d’autorregular-se en funció de les pròpies necessitats. El terme ve del grec, autopoiesis, de l’arrel auto-: a sí mateix, i –poiesis: generació, regulació. Doncs crec fermament que les persones tenim aquesta capacitat innata, des de l’estat embrionari, de construir-nos a nosaltres mateix@s, de crear-nos en el món que ens envolta d’una manera sana i sostenible, sempre i quan, ens sentim protegid@s per l’adult de referència, en sentim vinculad@s i reconegud@s per l’entorn que ens envolta.

És important aquí parlar del reconeixement, aquesta necessitat bàsica dels infants de ser mirats i ser acceptats per ser com són. Si això no es dóna, els infants comencen a buscar desesperadament ser vist@s, ser observats pels adults, i és en aquest punt on es genera la crida d’atenció. Com ja hem dit que els infants són creatius per naturalesa, podem concloure que les maneres de cridar l’atenció seran infinites, depenent del patró comportamental que desenvolupi cada infant, dins d’un eix que es polaritza en la submissió o la rebeldia. És important aquí fer èmfasis en la mirada de l’adult, és a dir, de quina manera mirem als infants, què els transmetem, si som capaç@s de tenir una mirada neutra i amorosa envers elles i ells, o si per el contrari, tenim prejudicis i concepcions del món fixes i dogmàtiques i així els ho transmetem. Quan més obert@s a estem a deixar-nos sorprendre per la capacitat dels infants a l’hora de categortizar el món que els envolta, i quan més capaç@s siguem de tenir aquesta mirada i aquesta escolta amorosa i activa que els reconeix com a persones íntegres, més se sentiran reconegud@s pels adults i no hauran d’inventar estratègies per tal de fer-se veure, la majoria dels cops, a costa de deixar de ser qui realment són per ser allò que els adults acatem o aplaudim.

Elisenda Pascual i Martí
Psicòloga a Acompanyament Familiar